En el Reino de Dios se lleva en el corazón y se siente, ya que está entre nosotros. Así nos lo enseñó el Señor. Y con su palabra, predicada desde hace más de dos mil años por sus discípulos en la Tierra, aprendimos a comprenderlo. Descubre los misterios y la gracia que Él tiene para nosotros, sus fieles servidores.

