
Seductor, con una vida glamorosa y con una novia despampanante, Ethan parece tener la vida perfecta, hasta que lo atrapan con dólares falsos. Y la justicia decide darle la peor condena que se pudiera imaginar: prisión domiciliaria. Es que en su casa deberá convivir con su exesposa, sus hijos y su bella pareja, a quien le aprobaron las visitas conyugales. Enseguida, el hogar se convierte en un campo de batalla, donde las mujeres pugnan por su amor y su dinero.

