
Un gran tarro lleno de B. multicolores llama la atención de los dos ratones. Pero Léon es lo bastante torpe como para volcarlo, derramando las B. por toda la librería. Ay, ay, ay, ¡son pelotas que rebotan! Rápido, rápido, ¡hay que atraparlas! Y para recuperarnos de tanta emoción, ¿por qué no leemos el cuento de Éliot?

