
En 1989, Trisha Meili fue brutalmente atacada mientras trotaba en Central Park, quedando en coma y sin memoria del hecho, lo que llevó a la detención y condena de cinco adolescentes basadas en confesiones forzadas. En 2002, el violador serial Matias Reyes confesó el crimen y su ADN confirmó su autoría, exonerando a los llamados Exonerated Five. Meili logró una notable recuperación y hoy trabaja como conferencista y defensora de sobrevivientes de agresión sexual.

